Hace unos veinte años que empecé a estudiar Medicina Tradicional China y recuerdo que desde el principio quedé fascinado por esta trinidad: salud, longevidad e inmortalidad.
Todo lo referente a este arte tradicional tan importante nos llega a occidente con un alto grado de distorsión debido a la gran distancia espacio temporal y cultural de los conceptos.
Para que podamos entendernos más fácilmente lo vamos a comparar con una licenciatura, una maestría y el doctorado, que en términos tradicionales viene a ser el equivalente a: salud, longevidad e inmortalidad.
Primero has de estudiar los fundamentos de la medicina tradicional china y la acupuntura, luego te especializas o realizas una maestría y por último te dedicas a realizar un proyecto de investigación específico en el que realizas una tesis para el doctorado. Pues eso es lo que he estado haciendo durante estos 20 años.
Fui realizando mi maestría en Chi Kung, terapia manual y masaje aplicado con digitopresiones, y decidí realizar mi doctorado, mi fase de investigación y mi tesis en INMORTALIDAD.
Por supuesto que sueña a coña, aunque en la actualidad parece que los genetistas ya se están ocupando de esas investigaciones bastante en serio. Pero aunque suene a broma no es así, decidí realizar mi tesis doctoral en INMORTALIDAD de acuerdo a la medicina tradicional china.
¿Problemas? Para empezar no tienes un tribunal o un doctor en inmortalidad que supervise tu tesis. A partir de ahí tienes que operar por libre, que por otro lado es mi estilo favorito.
El siguiente problema es que tienes que desvincularte de las técnicas tradicionales, las que conocemos o en las que nos formamos. Quiero decir que la medicina tradicional China, se ocupa de la Salud y de la Longevidad, no de la inmortalidad. Sucede lo mismo con el Chi Kung o el Yoga, que están orientados a la salud y a la longevidad, no a la inmortalidad. Para dar ese salto, para meterse en el doctorado en Inmortalidad hay que salirse de esas visiones tradicionales y meterse de lleno en el taoísmo. Ojo, terreno resbaladizo.
Para movernos en el taoísmo tenemos que tener las cosas claras desde el principio, y eso no es tarea fácil, es una asignatura complicada, no es para iniciados, ni siquiera para expertos. No vale con leerse el Tao Te Ching, no vale con tirar las monedas en el I Ching, no vale con ser amigo de las filosofías orientales o tener experiencia en meditación y no vale ser buen acupuntor o maestro de Chi Kung.
Lo único que vale es tener las cosas claras e ir en serio.
A partir de este punto de partida viene todo lo demás. Sin este punto de partida sólo tenemos confusión.
El acupuntor se especializa en la salud, en mantener al cuerpo libre de las distintas enfermedades y tipos de lesiones. También lo hace el especialista en la farmacopea, en el uso de las plantas y sus combinaciones.
Es el área del Chi, la energía espiritual que fluye por los meridianos y que se concentra en determinados puntos.
Es el territorio de los 5 elementos, el agua, la madera, el fuego, la tierra y el metal.
El Chi fluye desde el Sol. El cuerpo lo absorbe durante las horas diurnas y lo va incorporando a la circulación de los meridianos.
El Chi es el portador de la información familiar, del árbol genealógico, de las costumbres y las emociones familiares, de los estancamientos energéticos propios de cada familia, de los asuntos domésticos no resueltos, de las frustraciones, de los logros buscados y no encontrados, de los reconocimientos deseados, etc.
El Chi es también la conexión de la familia al entorno social, al barrio, a la ciudad, al momento histórico, social, cultural y político, al grupo de amigos, a las afiliaciones tribales, deportivas o políticas.
El Chi es responsable de una gran carga de toxicidad y de estancamiento, de filias y fobias.
El acupuntor trata de liberarlo para que no se estanque, trata de mantener el movimiento y sus fases naturales, trata de aportar agua o mantener la madera, trata de dispersar el fuego o afianzar la tierra, para generar equilibrio de fuerzas y dispersar el dolor, la fiebre o la inflamación, desbloquear la rigidez o humedecer la sequedad, etc.
Entendida como mantener la salud en el tiempo, generar un equilibrio duradero y resistente a los vaivenes de lo cotidiano, de lo momentáneo, de los ciclos sociales caprichosos.
Es el equilibrio de lo social con lo natural. Del Chi con el Prana.
El Prana surge de las fuerzas cósmicas, de la bóveda celeste, del firmamento. Es el lenguaje del Cielo, de lo Natural como contrapeso a lo social. El Prana es la relación del individuo con su entorno vegetal, animal y cósmico. Con las estaciones, con los ritmos, con los cantos de los pájaros, con el crecimiento, floración y declive cíclico del campo, con los movimientos de los cuerpos celestes, con los zodiacos, etc.
El Prana nos saca de lo social para acercarnos a lo natural, recordándonos nuestra naturaleza.
El Tai Chi y el Chi Kung forman parte de la danza de movimientos naturales que nos integran dentro de este contexto para mostrarnos que dentro de este ritmo natural, dentro de un movimiento superior a nosotros el cuerpo se deja llevar y se adapta permaneciendo sano durante toda la vida.
Aquí es donde se acaba la medicina tradicional China, el arte de la salud y la longevidad, y comienza una nueva historia, el taoísmo como práctica y no como contemplación filosófica.
Entramos en el ámbito exclusivo del Soplo Vital, la emanación del Tao.
En medicina China nunca me hablaron del soplo vital, en Chi Kung tampoco, nunca he visto a los referentes populares del taoísmo como Mantak Chia o a instituciones como Shaolin Temple diferenciar el Chi del Prana del Soplo Vital. Tampoco en las artes marciales.
Simplemente no forma parte de su conocimiento.
El Soplo Vital tiene unas normas diferentes, está en otra categoría. El Prana se absorbe del cosmos y el Chi del Sol. El Prana genera conciencia cósmica y el Chi genera conciencia social y familiar. El Prana se absorbe por los chakras y el chi por los puntos de los meridianos. El Prana y el Chi están sometidos a los ciclos de expansión y contracción de los 5 elementos.
Ninguna de esas características se aplica al Soplo Vital.
En la Inmortalidad te tienes que especializar en el Soplo Vital hasta tal punto que tienes que aprender a expulsar del cuerpo el Chi y el Prana.
¿Cómo? ¿Eso es posible? Cualquier acupuntor y maestro de Chi Kung o de Kung Fu se llevaría las manos a la cabeza. Claro que ellos no conocen las técnicas del Soplo Vital. De hecho no saben que no se puede conectar con el soplo vital a través de sus técnicas. Muy al contrario, es necesario abandonar muchas de sus técnicas, pues están ligadas principalmente al Chi y al Prana.
Las técnicas de Soplo Vital no se pueden practicar en los monasterios, ni en sus centros de enseñanza, no están al alcance de los monjes ni de los guerreros.
La inmortalidad en el sentido taoísta se basa en fluir con el Soplo Vital, aprender a producirlo en el propio cuerpo, aprender a extraerlo de los alimentos de tal manera que llenemos al cuerpo a 100% de soplo vital. Entonces expulsamos al Prana cerrando los chakras y el pulsamos al Chi cerrando los puntos y los meridianos.
El Soplo Vital tiene su propio sistema de circulación interno por el cuerpo y su propio sistema de producción y distribución. No procede del exterior, se produce en el interior. Su ley es la de la expansión y no está sometido a los ciclos de contracción. No es portador de información ancestral ni tóxica, su esencia es el misterio.
La inmortalidad taoísta se basa en llenar el cuerpo de Soplo Vital al principio y luego en recuperar el orden de los factores mentales, en el que somos soplo vital, y después tenemos un cuerpo orgánico.
El Chi y el Prana nos generan distorsiones mentales con nuestra identidad, y hay que disolverlas, hay que disolver todas las programaciones impuestas por el Chi y el Prana. El resultado es una nueva identidad, basada en el Soplo Vital, que es la identidad inmortal.
Así comenzamos a ser inmortales, con un cambio de identidad basado en un cambio de energía.
Disuelve las creencias ancestrales y fluye.