¿Puede el cuerpo medir el tiempo? Y no me refiero a contar, a contar años o meses, porque contar y medir no es lo mismo.
Si le preguntáramos al cuerpo ¿cuántos años tienes? Pondría cara póker ante una pregunta tan absurda y tomaría la palabra con cierto cabreo ante la mente que realiza la pregunta:
"¬ Yo no cumplo años, yo voy recorriendo ciclos, un ciclo para crecer, otro ciclo para desarrollarme, otro ciclo para madurar...
Los años no me importan, me dedico a recorrer etapas, a realizar cambios, y para eso necesito energía y además necesito que ciertas programaciones mentales no me estropeen mis planes, que por cierto lo hacen."
"¬ Eh, cuerpo! No te pongas así. - Respondería la mente."
"¬ Pues me enfado porque no soy tu mascota de la que te sirves para satisfacer tus caprichos a cambio de comida y una cama."
El cuerpo tiene sus propios sensores del tiempo, que le sirven para desarrollar su plan genético y es la mente la que no entiende esas necesidades del todo y termina por arruinar su salud a base de contar, contar y contar, en lugar de encontrar "la medida justa de las cosas".
Pero de eso, de "la medida justa" escribiré en otra ocasión.